Osama al Hoyo y Obama al Bollo


“Ha llegado el momento de traer las tropas a casa. Ha llegado el momento de admitir que no hay cantidad de vidas estadounidenses capaz de resolver el desacuerdo político que subyace en el fondo de la guerra civil de otro“, dijo Barack Obama en aquel discurso memorable de febrero del 2007, cuando informó al mundo su decisión de optar por el carguito de hombre más poderoso del planeta.

Un senador morenito, prácticamente desconocido en cualquier latitud que no fuera su propio país, nos salía al encuentro con esa lapidaria afirmación que nos sonó como un mea culpa, como una petición de disculpas a todos los pueblos (incluyendo éste desde el que hablo) en algún momento intervenidos, vilipendiados, bombardeados y avasallados por los Estados Unidos de Norteamérica.

Con todo y lo escéptica que soy en cuestiones que involucren políticos y campañas, sonó tan pero tan auténtico, tan pero tan cojonudo, tan pero tan políticamente incorrecto en términos de Washington ese primer discurso de Obama, que si bien no puedo decir que sentí amor a primera vista, al menos puedo afirmar que me sentí mordida por unos cuantos cangrejitos azules en la garganta.

“… desafiantes como se ven, no es la magnitud de nuestros problemas lo que más me concierne. Es la pequeñez de nuestra política (…).

 Nuestra política se tornó penosa y partidaria, tan echada a perder por dinero e influencia, que no nos permite abordar los grandes problemas que demandan soluciones.

Y eso es lo que tenemos que cambiar primero.”

Obama dijo todo eso, sí. Y le quedó perfectamente colocado. Cada palabra en el lugar exacto. Y en el contexto perfecto de necesario desacato.

Pero hay un punto en el que todo discurso deja de ser lo que es para ser otra cosa. Es el momento en que la metáfora existe más allá de sus símbolos y se vuelve de carne. Y se vuelve de huesos. Es el instante donde, aunque a veces de la impresión de que ocurre todo lo contrario, lo que vemos no solamente es la sombra de aquello que subyace en el panóptico vertiginoso desde el cual lo miramos, sino que es aquello que se transforma, rigurosamente, en lo que leemos, en lo que escuchamos, para dar paso a ser todo aquello que vivimos, o imaginamos vivir en el peor de los casos.

Así, logramos VER el discurso como un artículo que se produce y se reproduce. Una mercancía cuyo valor es idéntico al de la utilidad que representa en ese lugar donde podemos adquirirla. Donde podemos comprarla. Donde el mensaje se organiza de forma muy precisa para distribuirlo de manera tal que sea indefectible. Indispensable.

Obama llegó pausado en modulación QAM, abriéndose paso en la historia con un discurso que nos enajenó por default. Un poquito de opio para nosotros los pueblos ajados. Lo necesitábamos.

El mesías de plástico, no solamente vibraba tras su perfecto discurso de barricada prefabricado, sino que él, en sí mismo era demasiado perfecto, para que ni por un segundo lo dudáramos.

Convenientemente negro, pero no demasiado. Convenientemente gringo, pero no demasiado. Convenientemente árabe, pero no demasiado. Convenientemente buenmocito, pero no demasiado. Convenientemente decidido a seguirse haciendo llamar como desde el peligro: una letra más adelante del nombre del villano (Obama-Osama). O sea, no demasiado villano.

Sí, Barack Obama representó el mosaico, el puzzle, el collage que estallaba en los ojos como una burbuja de felicidad. Una revolución embotelladita en la Casa Blanca, no faltaba más.

Y una ilusión como la denominada Barack Obama, no podía ser barata. Peligrosamente, es una que podría, incluso, salirnos demasiado cara.

Para aquellos que hemos sido engendrados y criados en el tiempo de la desobediencia, no tardó mucho esta obnubilación en parecérsenos a una ruptura fabricada. Esa que inventaba ser la vestidura rasgada de la hegemonía imperial tan cacareada.

En su momento, el nodular y necesario, las palabras del senador Obama fueron miel a los oídos de quienes habíamos llorado con amor de Scherezade la destrucción de Bagdad.

Fueron amansa-guapo para quienes nos rebelábamos contra las justificaciones transpolíticas para los tanques enla Franja de Gaza, Guantánamo, las dichosas armas de destrucción masiva que nunca se encontraron enterradas en Irak.

Para quienes nos horrorizábamos ante la desgraciada realidad de que el imbécil, el idiota más peligroso del mundo se llamara precisamente George W. Busch, un retardado mental que en ese momento era el hombre más poderoso dela Tierra, empleado a fondo en re-embarcar a su país en el remunerativo tren bélico, ahora garantizado tácita y explícitamente por demócratas y republicanos, por el apoyo de un pueblo que cerró admirablemente sus filas luego del 9/11, ante el terror que le planteaba por vez primera la muerte in situ. Ante la indefensión de la violencia trasplantada.

Pero el discurso no se detiene ni ante su propio silencio, porque éste también habla por él. Cada vacío pequeño entre twitter y twitter, era el espacio inalienable donde crecía todo, absolutamente todo LO QUE NO ERA Obama. El mensaje estaba ahí, clarito.

Los principales aliados de Obama, fueron las redes sociales. Estas fueron unas elecciones que se ganaron primero que en ninguna otra parte en los teclados y en los LCDs luminosos. En el BB.  Sobre todo en Twitter. Sí. Sobre todo.

La nueva era de marketing político devenía en el tiempo como la de los polvos sin preámbulo. La inmediatez, el texto rápido que se va como llegó, el que se olvida pronto y no nos compromete. Una suerte de polvo rápido. Un coito robado en el zaguán o en el callejón.  Un “levántate la falda y ya estamos en esto”.  Un discurso sin juegos eróticos preliminares.

Pero si Twitter es un polvo natimuerto, la verdad es que un polvo al fin y al cabo. Y todo polvo tienes sus encantos, ¿no?

Es en lo que Obama NO DIJO en Twitter donde debemos encontrar las claves para entender su último discurso importante hacia el mundo.

En la alborada de este mes de mayo, también por CNN, nos enteramos de la muerte de Osama Bin Laden. Nos contaron que un operativo militar en Pakistán estaba llamado a ser el ansiolítico más preciado para los norteamericanos.

Bastaron cuarenta minutos y un tiro en la cabeza. Se fabricó inmediatamente un orgasmotrón gringo y un mártir del otro lado del MAR, como era de esperarse, porque ¿como le vas a pedir a millones de enfermos de paranoia que no sientan alivio? la muerte de Bin Laden devino en un Valium maravilloso, quizás demasiado necesario.

En  Afghanistan, destituimos el gobierno Taliban, que le concedió a Bin Laden y a Al Quaeda seguridad y apoyo. “

 Oh my God, digo en inglés para que me signifique algo. ¿Pero en cuál de los micropolvos de Twitter me perdí la justificación a esta vaina? Los Estados Unidos derrocan gobiernos porque le guardan criminales o por cualquier otra cosa, ya lo sabíamos. Pero quien nos lo estaba diciendo esta vez era una ilusión llamada Obama, una simulación denominada Obama. ¡Qué fuerte!

¿Qué pasará ahora con Pakistán? Las preguntas y la alarma aquí son retóricas. Todos sabemos las respuestas. Y eso es aparentemente lo de menos.

Retomando ese discurso, fíjense que no me refiero a las dos oportunidades en las que Barack Obama mencionó flagrantemente el ASESINATO del terrorista más buscado del mundo, como si no fuera el Obama que soñamos una vez el que nos permitiría conocer, a su país y a todos nosotros, el verdadero respeto a los derechos humanos. Como si no fuera el ganador del Premio Nobel dela Paz el más llamado a promover el estado de derecho internacional y en el caso de ese criminal, que fuera juzgado y sentenciado, y disfrutado ese juicio por todos los que lloramos a quienes murieron en el World Trade Center (dominicanos, colombianos, peruanos, portorriqueños, norteamericanos).

No. Yo me refiero al Obama que seguirá garantizándose el puesto, la savia y la vida. El que necesita subir los números y explicarle a su país que, si bien no ha podido controlar efectivamente los efectos de la terrible crisis económica doméstica, que muestra señales inequívocas del desgaste del modelo que sustenta y de la necesidad de verdaderas rupturas que no sean producto de la simulación en esa transpolítica que nunca, nunca, nunca antes estuvo más clara, él también es un patriota. Después de todo “América” se unificó en torno al imbécil de Busch, días antes detestado, para que le guiara con mano firme en el miedo genuino y necesario.

Este nuevo Barack debe ser estudiado. Porque el bollo suculento que se prepara ahora en que el malo de la película fue finiquitado, puede involucrar al mundo de mala manera. Y tenemos que estar preparados.

El discurso del nuevo Obama transparenta la cruel realidad a la que el mundo es compelido actualmente. El momento más cruel, más abyecto, más duro, más terrible del capitalismo: este en el que el individuo donde quiera que esté es OBLIGADO a competir descarnadamente. Competir incluso contra sí mismo

En este énfasis por garantizar la mejor tajada, se pierden las fronteras y las reglas del juego que el antiguo Obama había decantado.

Ha muerto un poco la libertad. La mató un discurso.

Si a nuestro global presidente, Leonel Fernández Reyna, ya lo tenemos con mucha precisión identificado como el poster boy del neoliberalismo regional (ooops ya me metí en otro blog), tendremos que encargarnos de buscar una nueva categoría para definir a este Obama que en su simulación advierte un teatro más conocido. A este Obama de carne y de hueso.

Porque en este tiempo en el que vivimos las burbujas explotan en high tech:  la velocidad con la que olvidaremos la existencia y muerte de Osama Bin Laden, “enterrado en el mar” (abstruso por lo demás este concepto), lanzado como el deshecho que siempre debió ser en su agujero de agua, es tan vertigante que cuando escribo se descompleta la idea y llega otra.

Llega el bollo de Obama, y a Dios que nos agarre confesados.

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Acerca de marthariveragarrido

Escritora dominicana
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21 respuestas a Osama al Hoyo y Obama al Bollo

  1. maroa dijo:

    excelente

  2. Gaston Rivera dijo:

    Tendria que decirte muchas cosas,
    tendria que contarte mil problemas,
    tendria que decirte que Obama, si, el negro americano , juega a lo que todos terminan jugando. Que no es un juego y siempre sera igual.
    Tienes un ejemplo vivo, demasiado vivo, en tu patio.
    Yo casi perdi la esperanza en los politicos , pero como lei en un analisis de una foto,
    Normalmente, gobernar es escoger y arriesgar entre distintas gradaciones del mal, no entre el bien y el mal.LLUÍS BASSETS La muerte de Bin Laden
    La pregunta seria , cual es el bien menos malo y cual es el mal menos bueno,
    Eso pequeno Adams, es otra historia…..

    • Yo creo en la resistencia más que nunca, y especialmente ahora que se nos murió Sábato. No quiero grises y me adelanto a las etiquetas de cualquier tipo, denominandome yo misma radical. Gobernar no tiene que ser nada que no deba ser, y conformarnos es morirnos, es caernos a pedazos. Se necesita una revolución de la imaginación y de la esperanza, como aquella del poeta cubano Baragaño cuando cantó: “La libertad llegará con la última revuelta de las rosas”.

  3. Paula dijo:

    Sin palabras manita…sin palabras…
    Lo triste del caso es que ese “ansiolitico” que muchos ansiaban, cual fue administrado, para algunos en dosis mayores que para otros, ya ha perdido su efecto. En el pasado fue Osama, en el futuro…Solo Dios sabra…. El terrorismo permanecera hasta que deje de existir la Raza humana.

    De Obama, puedo decir que fue un hombre que cambio la historia y no lo podemos negar…Pero mirandolo bien, siento que me Vendieron un cuento de esos que pertenecen a la coleccion de los Clasicos de Disney, donde el color rosa permea hasta en las letras de los creditos; donde todo parece ser perfecto, cuando la realidad es su antonimo.

    Yo a mi corta edad y con todo el respeto, ya pienso que el que cree en politicos, sobre todo aquellos con tanto poder, no cree en Dios… Tan tajante como eso.
    Todos promenten en sus discursos elaborados (por excelentes publicistas y relacionistas publicos) darnos no una mano, los dos brazos y al momento de cumplir, no nos dan ni un meñique….El dia. Que yo pueda ver en carne propia a un politico cumplir TODAS y cada UNA de sus promesas, ese dia dejara de existir la politica…. Y pienso que hasta la humanidad…

  4. Harry Carbonell Hurst dijo:

    Demasiado tiempo esperando tu regreso. Felicidades. A tu lado, en el camino a un lugar donde tu boca es tu medida.

    • Gracias esposo. Has sido tan paciente, tan tolerante con tanto insomnio y tanta locura con la que te casaste. Dice tu cuñado que tendrán que canonizarte y yo creo que es verdad (aunque a mí también, vamos). No sé con quién estaré en el más allá. No sé con quién me tocará en las vidas por venir. Pero en esta, te ganaste, nos ganamos, el morirnos juntos. Nos lo hemos prometido. Pase lo que pase y caiga quien caiga, así será.

  5. Desiree Fourment dijo:

    Me llega a la memoria aquella conversación que tuvimos cuando se cabalgaba la ola más alta de la campaña electoral norteamericana…hablábamos de él, y te dije, no sé, hay algo… Is too good to be true.

    ¡Excelente autopsia !

    • Lo recuerdo. Te conté ese día que Trilce y yo nos habíamos quedado alucinadas cuando vimos el primer discurso al que me refiero. Lo cierto es que nunca estuve más de acuerdo que ahora con Baudrillard. Es el tiempo de la transpolítica. De las estrategias fatales. De la simulación.

  6. miriam mejia dijo:

    ….que no fue a Obama a quien mataron…..que fue a Osama….es que como los nombres y acciones se parecen tanto….que cualquiera se confunde, verdad?

    • … y hasta al pichoncito de aquí!

      • miriam mejia dijo:

        Lo de pichoncito es solo un disfraz….tremendo el tipo, tremendo! capaz de cualquier cosa por alcanzar sus mas retorcidos deseos, aplastando con sus pisadas y maquinaria poderosa a todo el que se le ocurra aspirar…. rojas memorias ahora con trajecitos morados y estrellitas, bien hizo Don Juan en irse antes que lo matara la verguenza y el espanto.

  7. Trilce dijo:

    Excelente radiografía de este Obama que hemos disecado en nuestras tertulias sabatinas, y es que aun cuando lo que escribes ya me lo he repetido y lo entiendo hasta los tuétanos, me cuesta desprenderme del discurso del 2007 que vimos ese sábado y donde ambas caímos en su hechizo de rock star. Me cuesta porque es ir terminando con las esperanzas en ese cambio que casi pude saborear en el 2008.

  8. Persepolis dijo:

    Poeta,

    !Cuanto lamento no compartir ni su entusiasmo ni su flojera! Porque para decepcionarse, la guagua paso hace ratos.

    Confieso que no tengo corazon para exigirles a las y los politicos lo que ninguno en este foro exige a un medico, a un ingeniero, a una secretaria, a un artesano, a un abogado, a una matematica, a un ama de casa, a un banco, a una poeta, a un hijo. De modo que para mi aquellos seres tienen igual derecho que estos ultimos a, por ejemplo, errar el tiro, equivocarse en el ruedo, tomar medidas odiosas, perder el olfato.

    Hablo sobre todo por los tres o cuatro gatos que a lo largo de la corta historia de nuestras escasas democracias han intentado hacer Politica util; metiendole mano a una disciplina despreciada por tantos y tantas -con arcadas de asco- que terminamos convirtiendola en lo que Usted y sus blogueros conocen: Tierra de mediocres, oportunistas, corruptos, mentirosos, mercaderes sin escrupulos, megalomanos, sexistas, racistas, traficantes, gente de poca monta, en fin, nido de ratas.

    Asumo mi responsabilidad y doy la cara. Es decir, si la Politica es hoy la bruja que todos llevamos a la hoguera saltandonos cualquier estado de derecho local o internacional, yo me siento de cierta forma responsable.

    Me siento responsable de que los malos hayan terminado a la cabeza y los buenos nos hayamos quedado “resistiendo” en la gradas.

    Me siento responsable de que un Barack Obama, convenientemente todo lo que Usted bien senala, solo haya podido ostentar su indiscutible cargo a cuentas de no llevar a tribunales a dos asesinos confesos de crimenes de lesa humanidad (a parte de cargarse con el estado de derechos de la nacion que a mucha honra era la segunda revolucion mas profunda de la historia): G.W.Bush y Dick Cheney.

    Si se fija, poeta, sobre esta base, Usted entonces vino a decepcionarse un poco tarde. Asesinar a un archi enemigo -que despues de lo que hizo nadie le mando a no andar armado, y que para sofocar cualquier mea culpa no reclaman ni los recientes estallidos revolucionarios de su cultura- es matematica de guerra desde la Iliada y la Odisea. Quejas y sugerencias, preguntele a los rusos que nos dijeron Hitler se suicido y pasen la pagina, y con gusto lo hicimos.

    Recibir el destino de tu pais sin poder salirte de la mira que sobre tu cabeza apuntan aquel nido de ratas en que Usted y yo dejamos que se convirtiera la Politica, me recuerda mucho, mucho, mucho, poeta, a Minou Tavarez Mirabal siempre sola, muy sola, en su Congreso, en su Partido, dando brazadas sola por una Republica Dominicana que todos y todas queremos…pero que muy pocos estamos dispuestos a arremangarnos las mangas, mancharnos de lodo y construir.

    Yo, lo que se dice yo, por lo pronto, me resisto a no confiar en la Politica y en las y los politicos que, como Barack Obama, como Minou Tavarez Mirabal, contra viento y marea, representan, hasta ahora, mi propia resistencia.

    Gracias por volver a escribir. Ha sido un placer intentar contestarle.

  9. jose arias dijo:

    Muy acertado e irreverente tu blog. Espero que hablemos pronto. Un abrazo, José Arias

  10. Marino dijo:

    Lo triste es despertar y darnos cuenta de que la política norteamericana es mas poderosa que sus líderes; que le pregunten a JFK.

    Lo malo es que estamos en el medio, y lo que les afecte a ellos, a nosotros nos afecta también.

    Lo peor es que no podemos hacer mas que sentarnos a esperar que algún día, las cosas cambien y que por lo menos, para nosotros no sea para peor.

    Marino

    • Creo que no podemos sentarnos a esperar. Tenemos que resistir. Pienso que hasta aqui podemos hacerlo!

      • josé rodríguez dijo:

        qué bueno este bló.
        más gente inteligente, desencatados, valientes, justificadores,provocadores y sinverguenzas, desvergonzados, presuicidas, nostálgicos, insomnes y feministas, asustados de tanta metáfora apuntando directamente a la supuesta verdad.
        qué bueno está este bló martha, un espacio controlado donde no cabe la chopería y la crueldad, fuera de eso; fuego a la lata

      • Te quiero Chemo. Siempre te voy a querer!

  11. tobias rijo dijo:

    lo bueno de las fabulas es creer-las

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