Del nuevo libro de Relatos…..


LA QUE SE MURIÓ DE AMOR

¿Dónde fue que lo leí? Estoy segura de que no es algo que simplemente pensé. Lo vi gra-fi-ca-do en alguna parte. “Una mujer de rojo es un enigma”. Bueno, pues no importa. El hecho es que la mujer de rojo fui yo misma.

Una tarde entré con olor a canela y clavos dulces, un montón de girasoles en las trencitas descompuestas y aires de muchacha que no rompe nunca un plato. La camisa, es cierto, era roja como el vino. Roja como los resabios de mi género, como el agua que corre por el ojo del leopardo, como los impúdicos letreros de la Avenida Mella. Mi mirada, también es cierto, debía tener enganchada alguna petición, algún reclamo; pedigüeña, sí, debía sentirme pedigüeña. Tenía los dedos de las manos como ahora, congelados (sólo que por entonces podía moverlos, articularlos, hacerlos templar o tamborilear en el cristal y ya no puedo).

Le dije que me regalara un compromiso, una cláusula invisible en el contrato, que no mirara mis mallas azules con tanto desparpajo,  que no fijara su sonrisa en mi sonrisa tan despacio, que no me levantara con sus brazos por encima de los papeles, los bolígrafos, los libros, mientras sobre mis piernas caían los post-its, los trazos descompuestos y neuróticos de tinta negra como el miedo, que hacían invisibles los mensajes, anotados cuidadosamente por su secretaria otoñal en la libreta.

Él besó mis cabellos cuando yo abría la ventana, cortó una flor solitaria en los jardines del rey Midas, desempolvó los poemas escritos con tinta roja allá en la infancia, me dijo que deshojara las cayenas preguntándoles me-quiere-no-me-quiere.

Su mujer encontró los recibos de su tarjeta Visa y los números marcados y vueltos a marcar en sus varios teléfonos celulares. Después esa misma mujer fue a visitarme. Llegó cuando yo vestía mi mejor nube y me clavó un puñal aquí donde más duele: un corazón que tiñó de vino nuevo mi camisa; de un vino parecido al de la sangre.

Esa tarde de octubre yo era aún un enigma. Ahora, en esta funeraria, tan sólo soy un cadáver.

(c) Texto: Martha Rivera Garrido (del libro de relatos “Este mar me recuerda algún jardín”)

(c) Ilustración: Ralph Hackenberg

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Acerca de marthariveragarrido

Escritora dominicana
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5 respuestas a Del nuevo libro de Relatos…..

  1. Désirée Fourment dijo:

    Oh Maravilla…Qué bello relato!

  2. Trilce dijo:

    WAO! y pensar que tienes ese libro guardado hace como diez años dormitando en un diskette/discoduro…

  3. Minou dijo:

    Martha: ese libro tienes que desempolvarlo -¿o será desdisditearlo?- Excelente!

  4. PERSEPOLIS dijo:

    Me encanta.

  5. tia viva dijo:

    Quiero a la sombra de un arbol contar este cuento en flor….la chica de guatemala….la que se murio de amor.
    Jose Marti

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